MUSAC de Leòn (ABC Cultural)

Crítica del pasado  6 de Febrero de 2016 en el ABC Cultural sobre la exposiciónes sobre revindicaciones feministas africanas en el MUSAC.

Las salas 3, 4 y 5 del MUSAC de León se llenan de una interesante reivindicación feminista surgida de la convivencia y diálogo de dos exposiciones: «Gina Pane. Intersecciones» y «El Iris de Lucy. Artistas africanas contemporáneas». Ambas muestras contienen una gran carga reivindicativa y la inauguración de ambas en la misma fecha, ha generado todo un recorrido por el que remover conciencias, una serie de conferencias, y un espacio para reflexionar sobre lo colectivo, lo individual y lo multicultural en cuestión de género.

<<Intersecciones y el iris de Lucy>>

El recorrido que se nos propone comienza con la muestra de Gina Pane. Su comisario, Juan Vicente Aliaga, ha establecido una lectura en orden cronológico. Al inicio se muestran, de forma anecdótica, sus primeros trabajos en la escuela de Bellas Artes, compuestos de investigaciones geométricas y, para continuar, le siguen sus instalaciones y prácticas reivindicativas situadas en la línea de la performance: el vídeo, la escultura y la fotografía… Tras el breve apunte inicial, se nos muestra la más pura esencia de Pane, gran activista política, que denunció casi de forma pionera la escasez de la conciencia ecológica entre otras cuestiones, y nos encontramos con su pieza La pêche endeuillé –la pesca enlutada–. La pieza, denuncia la contaminación por bombas radioactivas de los ensayos atómicos de los Estados Unidos de los años sesenta, por los que miles de peces y pescadores japoneses se vieron afectados tanto en su sustento alimenticio, como económico. La obra, es sin duda una de las más poéticas de Pane: consta ciento ochenta piezas geométricas de madera teñidas de negro y engarzadas en una cuerda, también teñida de luto, que se ondula como las olas del mar reposando sobre una sábana blanca. La contundencia y el rigor de la artista así como el compromiso con su obra queda patente en el resto de obras elegidas para el MUSAC. La acción de escalar sin anestesia –Action escalade non anesthésiée– ya empieza a mostrar el discurso-denuncia que la artista generaba con su cuerpo, lejos de buscar la provocación, las heridas que Pane se infringía, no eran sino un recurso de visibilización y hacer públicas las heridas de desigualdad profesional, moral y cultural derivadas de la condición de mujer. Profundizando en estos estigmas culturales y en el tema de la herida, la artista comenzó al final de su trayectoria una serie de obras que reflexionaban en torno a la religión, y que fueron transformando la herida sobre su cuerpo en herida en lo material. Nos encontramos pues con las obras que tratan sobre Francisco de Asís y con el cierre de éste primer recorrido, obras de mediados-finales de los ochenta donde casualmente se nos muestra la obra Africa Buia –África oscura–, casi como punto y aparte para derivamos a la muestra comisariada por Orlando Brito «El iris de Lucy».

 

Esta segunda muestra –cuyas reflexiones son de corte similar, pero tratadas de forma inversa, desde lo colectivo a lo individual– se compone de obras de más de una veintena de artistas africanas que reivindican la problemática de la mujer en su continente. Obras, muchas de ellas, cargadas de un gran lirismo, pero con tanta fuerza, que engullen al espectador, casi de una forma más sobrecogedora y potente que las de la propia Gina –que en apariencia podrían causar reacciones más dramáticas en el espectador–, como la de Miriam Mihindou con El lamento de la serpiente silenciosa, que nos hace traspasar los límites de la imaginación mientras cose y llena de cristales y monedas unos simples pantys femeninos, pero lo agresivo de lo punzante, lo que nos sugiere con los arañazos en estas medias, que parecen casi piel y que se traspasan con una aguja constantemente asegurando su contenido, e introduciéndolo hasta lo más hondo para hacer hueco a más cristales, nos termina llevando a lugares más sórdidos y más profundos que los de encontrarnos con una herida real y abierta en un cuerpo. La memoria, la explotación económica, o la inseguridad impuesta por el género que nos muestra en este caso Billie Zangewa con unos tapices hechos de retales preciosistas, transmitiendo totalmente la esencia de lo que reivindican: el empoderamiento absoluto, la reconstrucción –y construcción– del individuo mujer, convirtiendo el simple caminar por las calles de Johannesburgo en un acto de rebeldía absoluta debido a la inseguridad que lo rodea.

Cualquier espectador que haya seguido a grandes como Luise Bourgeoise, podrá recordar las reflexiones de la artista en las que relacionaba el acto de coser en sus obras con el acto de curar, y en esta muestra, hay mucho hilo del que tirar, mucho hilo que entreteje claramente obras como materia creadora, y mucho hilo simbólico, pues lo que Pane nos evidencia con la visibilización absoluta de la herida, El iris de Lucy nos muestra como ir curándolo, cerrándolo, siempre en torno a la posición femenina, en lo político, lo económico, lo social y lo religioso –incluso tratándolo con mucho humor, como las obras de Fatima Mazmouz, que nos hablan de la maternidad– pero volviendo a Bourgeoise, cerremos todos los símbolos que se generan con esta exposición, con esa araña que nos la recuerda, pero en esta ocasión, formada por símbolos religiosos y creada por Zoulikha Bouabdellah.

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