Mabi Revuelta en Artium (ABC Cultural)

Crítica del pasado Sábado 23 de Mayo de 2015 en el ABC Cultural sobre la exposición de Mabi Revuelta en el Artium.

La exposición de Mabi era algo que esperaba como agua de mayo… (nunca mejor dicho) y realmente no solo no me defraudó sino que poco me pareció lo que podía decir de ella en una página. Mabi ha trabajado intensamente para ofrecer al visitante una muestra cuidada y pensada. Si no se asiste con tiempo sólo podrá degustarse su parte estética, pero si vas con calma… se abrirán las puertas de un montón de conexiones entre tu aprendizaje, el de Mabi y una gran caja de pandora que te apetecerá abrir sin dudar. (ver)

«Con las Cartas Marcadas»

Dice la hoja de sala que, «Juguetes irrompibles recorre los siete últimos años de investigación plástica de Mabi Revuelta en torno a 3 ejes: el lenguaje, el juego y la educación en arte». Las obras que conforman la muestra Juguetes irrompibles sí recorren los últimos siete años de la investigación de la artista pero, a mi juicio, giran en torno a algo más que tres ejes, o a lo que podríamos definir como uno mayor, como lo es la construcción del individuo mismo. Mabi vehicula con una serie de analogías y la esencia de estos tres ejes la actitud ante la existencia de uno mismo, en la que el juego, el aprendizaje y el avance vital, conforman un andamiaje del ser, tan irónicamente sólido, como un castillo de naipes, capaz de derrumbarse (o ser derrumbado) una y otra vez, y de volver a alzarse, utilizando “las cartas” y elementos que su evolución requiera en la reconstrucción.

El juego como método de aprendizaje se nos revela en cada una de las piezas que desde las salas del Artium dialogan con el espectador. Al entrar, un “letrero” a modo de rótulo expositivo, curiosamente ilegible –con apenas un par de palabras ocultas cual sopa de letras– de su obra Divertimentos tipográficos de 2010, en la que rinde homenaje a la publicación Abeceda de 1926. Los visitantes, ante la videoproyección de esta serie, juegan a imitar las posturas de la pared, evidenciando claramente que el entretenimiento es algo tan inherente al ser humano, tanto como el aprendizaje, la imitación, el lenguaje o los códigos, que descifran y ayudan a comunicarse, a crear algo más mayor.

Y como un código, o un cuaderno de notas, Mabi Revuelta nos da retales de vida enmarcados en la pared a modo de impregnaciones o hitos de su emocional, instantáneas que luego construyen, junto con otros elementos, una instalación similar a una casa de naipes en la gran pieza central de la sala, que hace alusión a la baraja House of Cards de los años cincuenta creada por los arquitectos Charles y Ray Eames, reinterpretada e intervenida con el juego de sólidos con el que Mabi aprendió a dibujar, eso sí, trasmutando a objeto casi de culto, a joya.

A nivel plástico y escénico la muestra es impecable: concienzuda, minuciosa, compacta, y cuidada en idea y resolución. La bilbaína nos deja ver tanto su parte de trabajo conceptual y de investigación, implícita además en todo juego –al igual que otros de los supuestos manifiestos en él, como pueden ser el placer o la temporalidad– como su parte de oficio, llamando nuestra atención la instalación de cerámica compuesta de 11 piezas en forma de corazón. Frágiles y contenidas entre dos bloques, de apariencia fría y sólida, que limitan su función, ya que enmudecen los sonidos que producirían al ser agitados –son sonajeros de cerámica en realidad– y, cuyo fin, inevitablemente, en algún momento de su existencia será su desaparición, acabando rotos… recordándonos así también la levedad de la existencia, de la vida y los acontecimientos, ya que todo, absolutamente todo en esta vida, empieza y acaba, y el juego durante el proceso, es el que realmente genera existencia.

La frase que nos descubre la obra “Juegas con mi corazón como si fuera un corazón de juguete”, sacada de la famosa serie animada Los Simpson, nos muestra también que los estímulos, y la capacidad de aprender, están en cualquier faceta de la vida: un cartel de la calle, las redes sociales, la televisión… cualquier estímulo puede prender y abrirnos a un nuevo aprendizaje.

Mabi sigue jugando con nosotros, pero también homenajeando o haciendo guiños a grandes ideas innovadoras, no solo de la Bauhaus o de la Vanguardia. Sé verlas al revés (poéticas de la permutación), de 2013, da título a 22 paneles metálicos, con casi un millar de imágenes imantadas que nos remite a otra de las obras del recorrido Divertimentos tipográficos, y es que la artista nos lleva constantemente de un punto a otro, encajando todas las materias que para ella, para su construcción como individuo, han sido relevantes.

En todo este “recreo dirigido” nos deja como broche otras dos piezas: una, una pieza musical, fruto de crear su propio código al investigar sobre una baraja cedida por el Museo Fournier de Naipes. Se trata de Complete Pack of New Cotillons del s. xviii, es una baraja de partituras de un minuto de duración para bailes, en la que, como en muchas otras de la época, falta el As de picas, y Mabi juega a interpretarlo con el compositor electroacústico Otto Castro; la segunda, un juego ideado y creado por ella misma, un prototipo que le ha llevado casi estos siete años realizar y que implica a otros artistas, educadores y colectivos, un juego de cartas compuesto por dos barajas –Alfabeto y Laboratorio– y que, con el nombre de PlayTime, investiga estrategias pedagógicas planteadas desde el arte y adaptadas al formato de naipe.

Y es que, en la vida como en el juego, dicen, hay que saber elegir las cartas con las que jugar.

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