Jorge Vicen

Durante la pasada edición de Jugada a 3 Bandas y haciendo el tradicional recorrido de la Calle Doctor Fourquet recalé en la muestra que comisariaba un gran amigo, Blinky R. Rodriguez, que no es otro que José Luis Serzo, el artista con el que comenzamos el proyecto editorial de nocapaper.

La muestra me sorprendió al principio, tras un largo recorrido por las propuestas del evento, esta me pareció bastante fresca, quizá un poco desigual, pero maravillosamente hilada y sorprendente. Entre ellos estaba la esencia de este blog con varios artistas, pero me quedé absolutamente rendida al enigma y la magia de Jorge Vicen (Huesca, 1980).

Jorge Vicen o como el comisario de «Psiconautas» citaba en su texto de la muestra en la galería Liebre: «El chamán».

Encontrarme con la pintura de Vicen fue como encontrarme con un estallido en la frente, me produjo una intensa emoción y revisión interna. Potente, cargada de misticismo y una brutal emocionalidad que quedaban trasmutados a una bella y casi inocente imagen colorista que entraña muchísima más verdad que lo que podría aparentar el curioso aire inocente pero desgarrador en algunas de ellas, algo que no sabía definir, su impronta bizarra pero sutil al mismo tiempo, frescura y trazos «rainerianos», totalmente impulsivo pero una intensa minuciosidad al mismo tiempo… en definitiva… un gran misterio.

Las obras de Jorge Vicen son inquietantes, penetrantes, las recuerdas, se quedan en tu mente queriéndote decir algo más, esos ojos vacíos que se te clavan y te cuestionas si el vacío de su interior es el todo, o la nada, o si son lo mismo… macrocosmos y microcosmos humanos, constelaciones infinitas o pensamientos encadenados, ¿son acaso bellos? ¿O son tormentas internas? Las obras del ocense parecen revisar constantemente las inquietudes internas del ser humano, más allá de crear parecen buscar un equilibrio interno difícil de encontrar, como si en cada pintura o dibujo destapase una capa más de sus tormentos internos, pero esos tormentos son tan bellos como la potencia catártica del artista al exponerlos pues quedan plasmados con una fuerza, claridad y belleza llenas de luz, porque su pintura a pesar de estar a veces densificada en materia o saturada de negros desprende una luminosidad de la que el artista parece no ser consciente, y en esa búsqueda de mayor luz interna nos permite recrearnos al resto.

Sus últimas obras han evolucionado en color y factura, más livianas, menos oscuras pero cargadas de imágenes y símbolos que parecen gestarse en el subconsciente de Vicen y nacer en el papel o la tabla como si fuesen señales y guías de las que aprender a hacer una lectura, símbolos e imágenes que parece traducir de un conocimiento místico y superior.

Jorge Vicen o cómo nuestros monstruos internos pueden convertirse en algo poéticamente plástico y bello.

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