Enrique Marty en Museo Patio Herreriano (ABC Cultural)

Crítica del pasado  28 noviembre de 2015 en el ABC Cultural sobre la exposición de Enrique Martyen el Museo Patio Herreriano.

<<Adorado detritus>>

«Alguien, creyendo que hacía algo bueno, liberó a las serpientes»

Como si llegásemos a la tumba del primer emperador Qin y nos encontrásemos con su impresionante ejército de terracota, con orden militar, en perfecta alineación y con mucha, mucha intensidad, nos recibe la instalación de Enrique Marty en la Capilla del Patio Herreriano. Marty abre literalmente la caja de Pandora liberando el interior de las quinientas almas, de los quinientos «Ídolos caídos» que, desorientados, nos esperan allí. El artista reflexiona sobre la descontextualización y eliminación del significado ideológico de los elementos honrados por diferentes culturas y cómo el sentido y el poder otorgado a éstos, una vez caídos de su relativo pedestal, pierden su estatus, pasando incluso a ser algo ridículo o esperpéntico.

Marty, que se confiesa visitador compulsivo de museos, toma como punto de partida para la factura de las piezas las imágenes tomadas en sus visitas. Éstas, no siempre definidas ni de gran calidad, finalmente se reproducen con la impronta y la bizarría de surgir del detritus de su estudio, añadida a la frescura y la lucidez de ser generadas junto con colaboradores que, en ocasiones, nada tienen que ver con el mundo del arte y ejercen una mirada sin condicionantes. El proceso es claro: viendo esa imagen del “original” durante unos instantes, intentan captar la esencia de lo que podría ser la más rápida traducción de lo que transmiten esas obras cuando son vistas sin ningún tipo de filtro o información que condicione su interpretación.

Esta serie «Fall of the Idols» es la continuación del trabajo comenzado por Enrique Marty entre los años 2011 y 2013, unas doscientas piezas a las que se han sumado otras trescientas más para convertir el espacio de la capilla del Museo del Patio Herreriano en el contenedor perfecto para la irreverente veneración de todas ellas.

Mediante la recreación de un clásico deambulatorio eclesiástico, que obliga al espectador a adentrarse, peregrinar y acercarse a ese ejercicio de locura nietzscheana, el artista, nos concede el espacio, casi introspectivo, necesario para captar la esencia más filosófica de su instalación.

Y es que «Alguien, creyendo que hacía algo bueno, liberó a las serpientes» es un proyecto totalmente nietzscheano según el artista y, casi como un rizo de locura añadido, “idealizando” al propio filósofo se recrean las calles de Turín –donde Nietzsche vivió sus últimos años de vida antes de perder la cordura– por medio de precarias y decadentes casas de cartón que reproducen las de la ciudad.

Tal y como el filósofo afirmaba, la cultura occidental está viciada desde su origen, por cometer el error más peligroso de todos: intentar instaurar la racionalidad a toda costa e inventar tres mundos que son síntomas claros de su decadencia: La razón, la moral y la religión; Marty, critica con sobrado humor e inteligencia la cultura de nuestros días, desde la de «consumo rápido» que nos rige y crea ídolos de caducidad veloz, hasta la de los más respetados por siglos; llevando al extremo cada peculiaridad de la instalación para que nos cuestionemos el rumbo de nuestras creencias y los principios que rigen nuestra lógica. Atentos a cada detalle porque, cada pieza, esconde todo un hallazgo cargado de múltiples significados. Solo queda dar la enhorabuena al centro y al artista por el éxito rotundo de esta instalación.

 

 

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