La vidriera, exposición ciudades invisibles

Exposición Las Ciudades Invisibles en el centro cultural La vidriera, Maliaño, Abril 2016
<< Las ciudades invisibles>>

“Arquitecturas místicas. Llamo a la arquitectura música congelada“.
(Johann Wolfgang von Goethe)

Para cualquier individuo, psicológicamente, su casa es un símil de sí mismo. Su interior, su exterior, son los reflejos de cómo uno se relaciona con la vida. En la Antigüedad, el modo en que los individuos afrontaban la transformación de su ambiente inmediato estaba influenciado por las creencias religiosas. En la actualidad, la arquitectura, lejos ya de esos contextos, permite encontrar lugares de expresión creativa que unen ciencia, intención y funcionalidad, ayudando a los seres humanos a transitar por los espacios que habitan de un modo concreto.
La arquitectura urbana influye en cómo los individuos se relacionan entre ellos y en cómo se relacionan con el exterior. Los cuatro artistas elegidos para la muestra Las Ciudades Invisibles: Raúl Lucio, José Manuel Feito, Juan Carlos Izquierdo y Tony Limeres, abordan con esta muestra sus planteamientos arquitectónicos, resultado de sus inquietudes internas, presentándonos la construcción de imágenes insólitas ante las que detenerse a reflexionar sobre el planteamiento que puede parecer sugerirnos en un primer golpe de vista.
En recuerdo al libro escrito por Italo Calvino, y al que hace referencia el título de esta exposición, una serie de ciudades fantásticas – que en el libro son contadas por el viajero Marco Polo – son narradas aquí, plásticamente, por nuestros cuatro artistas, afrontadas desde las diferentes perspectivas de cada uno de ellos. Las descripciones de la narración de Calvino, están presentadas a modo de pequeños cuentos y, en el fondo, abordan temáticas muy dispares de forma simbólica -como el deseo o la muerte- categorizadas todas ellas en un tema concreto según su descripción: las ciudades continuas, escondidas, sutiles; las ciudades y los muertos; los ojos; el deseo… son algunos ejemplos que la lectura de Las Ciudades Invisibles traslada al lector.
De este modo, el visitante de la exposición descubrirá también, como si de pequeños relatos se tratase, cada una de las narraciones de los artistas. Nos encontramos con aspectos relacionados con la instalación, como los presentados por Juan Carlos Izquierdo, que plantea al espectador las posibilidades constructivas y estéticas de su pieza, o su personal concepto de la fotografía, llevada a cabo con una videoproyección, nos sumerge en una ciudad soñada, del futuro y extremadamente íntima a pesar de ser la más invasiva dentro del espacio expositivo. Quizá un símil a Zenobia, una de las ciudades sutiles planteadas en la narración original que hacía referencia a una ciudad que aunque alzada sobre terreno árido, curiosamente, despierta en el ser humano los deseos de no vivir en ningún otro lugar.
Por otro lado, las obras de Raúl Lucio parecen hablarnos de la religión y los símbolos, estructuradas con fragmentos que se relacionan entre sí. Son partes todas ellas de una lectura mayor y que relacionan interior y exterior arquitectónico y humano, conduciéndonos a lugares de calado místico, como fichas de un puzle que por separado acercan retazos de algo que solo es comprensible cuando lo logramos ver en su totalidad. Esto lo podríamos asemejar a Tamara, una de las ciudades de los símbolos de la que Marco Polo afirmaba que “la ciudad te dice todo lo que tienes que pensar”.
Tony Limeres, en su caso, nos traslada a lugares mágicos, cuya estética, casi de ensoñación, nos muestra mediante colores intensos y enfoques picados, imágenes de lo que puede pasar inadvertido, a priori, por no entrar dentro del enfoque lógico para la vista de los habitantes de una ciudad, haciendo que nos detengamos al alzar los ojos en la luz de los cielos, en los horizontes intervenidos por el hombre, subrayando su presencia de un modo sutil. Limeres nos conduce con sus obras a algunas de «las ciudades y los ojos», ¿por qué no a Bauci?, donde los habitantes observan su propia ausencia y donde la mirada siempre se alza al cielo. Tony, nos remite pues, a esos lugares de más difícil habitar, lugares invadidos por el humano, pero no transitados de continuo, lugares en los que detener la mirada pero quizás no permanecer demasiado.
Cerrando el elenco de artistas de nuestra exposición, tenemos a José Manuel Feito, en cuyas obras encontramos el símil perfecto con Moriana, la ciudad de cristal, cuya cara oculta está oxidada, casi en ruinas. Feito juega con las luces y las sombras en las imágenes como las luces y las sombras del individuo mismo. De todos los artistas de esta muestra, es quizá el más narrativo, el que más nos muestra las arquitecturas creadas por el hombre traduciéndolas en el símil casi literal, a la vez que lleno de poética con la arquitectura universal del ser humano.

Nuestros cuatro artistas no han buscado inspiración directa en la lectura de Calvino pero, bien es cierto que, las más de cincuenta ciudades propuestas en esta obra, son de fácil símil con la arquitectura humana, con la arquitectura interna y externa del individuo, con la intención espiritual y psicológica de la sociedad. Sumerjámonos entonces en este paseo por lugares mágicos, ciudades invisibles, imposibles pero existentes al menos en el emocionario e imaginario de cada uno de nosotros.
Noemí Méndez
Crítica de arte

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