25 Años cometa al vuelo

La vidriera se comenzó lanzando al vuelo un sueño, como un niño vuela una cometa, esperando verla en lo alto el máximo tiempo posible, lo positivo y real  es la buena forma de haberla sabido mantener en el aire, ajena a corrientes y vientos. Gracias al tesón y al minucioso trabajo de explorar cual es el viento al que dirigirla, de ese modo, la cometa, sigue surcando nuevos cielos y mostrándonos nuevos paisajes que jamás pudimos si quiera imaginar tan cerca de nosotros.

Seguro que la recurrente y casi tópica frase “desde siempre me recuerdo con un lápiz en la mano” que escuchamos de la voz de los más consolidados artistas se repetirá en varias generaciones que hayan estado en contacto con el Centro Cultural de La Vidriera. Un centro que, de una forma magistral, pensada, y desarrollada con un verdadero sentimiento de expansión y comunicación de los lenguajes artísticos, ha conseguido posicionarse como todo un referente cultural en el panorama artístico de nuestra comunidad. Un centro que ha cambiado el sentir cultural de muchas generaciones que han crecido ya con la posibilidad de sentir, dialogar y entender que hay muchos lenguajes y posibilidades para expresar desde lo más íntimo del ser humano hasta la más dura crítica social.

El Centro Cultural La Vidriera no solo ha conseguido acercar a un gran número de la población la belleza plástica del arte, sino que también ha conseguido abrir un espacio de reflexión que permita entender el concepto de la creación y la cultura en su más amplia acepción. Para el engranaje social y cultural no solo de la región, si no fuera de los límites de la misma, se ha convertido en un agente dinamizador que permite conectar personas, profesionales, disciplinas, lenguajes y conocimientos desde el compartir, desde el acercar, contemplar y analizar un aspecto de nuestra sociedad cargado de valores y principios como es el arte.

De este modo, con la implicación que sus responsables transmiten con su labor, desempeñada con grandes valores de integridad y respeto por los profesionales de la cultura y los creadores, se ha ido formando una colección basada en la generosidad subyacente de todo el proyecto. Los artistas que han estado en contacto con el centro no han podido sino corresponder al trato y la labor que aquí se gesta, por lo que, en la mayoría de ocasiones han donado obras que han ido configurando una colección diversa de piezas de todas disciplinas y de un variado y numeroso elenco de artistas que en la mayoría de ocasiones tienen ya una sólida trayectoria que avala su discurso profesional.

La colección que desde la creación del centro se ha configurado, y que en el presente catálogo recoge exclusivamente las piezas de los últimos años, añade un inestimable valor a la propuesta dirigida por Ana Bolado ya que además de la labor social y humanista de las actividades del centro, se han ido configurando unos fondos de calidad y valor documental, artístico y económico que no pueden más que reafirmar el buen sentido profesional tanto a nivel de programación como de acción del Centro Cultural. Unos fondos para disfrute público que ayuden a entender la creación en su más amplio sentido y que prevalecerán en el paso de los años no solo como valor patrimonial sino también como un recorrido por la creación contemporánea y la diversidad de lenguajes y discursos que se han ido generando a lo largo de la trayectoria del centro.

Obras desde artistas regionales de relevancia nacional como el gran Roberto Orayo, otros como Sanchez-Barba hasta artistas internacionales como Laura Lio que dejan notable el esfuerzo por la diversidad y la intención de acercar la más variada creación al centro. Casi cuarenta obras seleccionadas quedaron recogidas en el catálogo publicado en 2006 y que ahora en el 25 aniversario queda completado con otra selección de otra treintena completada por artistas como Sara Huete, Cristina del Campo o Lejardi… un total de casi un centenar de obras de artistas tanto regionales, como nacionales e internacionales, que conforman un gran valor patrimonial para todos y que ha sido posible gracias a este proyecto cultural desarrollado en el Centro Cultural La Vidriera de Camargo, que no ha cesado en su empeño de pensar a lo grande y de entender que la cultura puede ser accesible a todos, acercando artistas desde diversos puntos del globo y exportando otros muchos que obtuvieron de esta firme propuesta un lugar que, como plataforma de lanzamiento ha servido en sus ya consolidadas carreras profesionales. Por todo esto tenemos a lo largo de estas páginas un recorrido por un valor patrimonial incalculable, tanto por su potencial económico, como su significado humano y su altísimo aporte cultural.

Catálogo.

Noemí Méndez.

Enero 2014.

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